Nuestros pueblos costeros.Canarias

Nuestros pueblos costeros.Canarias
Cho Vito, década de los 60

miércoles, 13 de octubre de 2010

Cho Vito


A Cho Vito y a los muchos conjuntos de casas populares construidas sobre las rocas costeras de Canarias les han sentenciado por medio de la ya cansina ley de costas. Y dijo cansina, porque en esta comunidad autónoma, para tocar la guitarra en la playa, tenemos que pedir el correspondiente permiso, si celebramos el embarque de la Virgen del Carmen, igual; y es que el carácter de isleño, parece que tenemos que solicitarlo en Madrid, en la dirección General de Costas, ante la mismísima ministra, o ante la directora general.
.Se ha debatido ya mucho sobre esta cuestión y se han dado cambios de posición importantes en áreas gubernamentales; de no defender su pervivencia y dejar hacer el cumplimiento (no siempre justo y equitativo entre infractores) de la Ley de Costas a considerar que esas agrupaciones poblacionales responden a una tradición histórica que avalaba su continuidad, del mismo modo que la Basílica de Candelaria también está edificada sobre terreno público considerado así por dicha ley. Más allá de la amplitud del carácter histórico que las respalde, da lo mismo 50 años que 500, si lo que mira la Ley de Costas es proteger ese territorio público de la depredación inmobiliaria ocurrida en España durante los últimos 40 o 50 años hasta la actualidad.
Fue la protesta justificada de los vecinos de Cho Vito lo que hizo cambiar el punto de vista de algunas instituciones y lo que llamó la atención a antropólogos y etnógrafos sobre un tipo de asentamiento popular que hasta entonces era considerado como núcleo de Infra-viviendas o chabolismo venido a más, aun y cuando todo ello partiera de las antiguas casas de pescadores: frágiles, hechas para guardar aperos de pesca y, en todo caso, alguna pernoctación ocasional, deteriorables y, por ello, mismo reconstruibles de otro modo, mutantes, vivas, perecederas, hechas con materiales sobrantes en el modo de vida y casas más permanentes y sólidas, y que por tanto absorbía y reciclaba un cierto tipo de desechos materiales, esto es, ecológica a su manera en sociedades pre-industriales y en sectores sociales que por su pobreza no dejan tras sí basura, pues todo vale y nada se tira…todo se aprovecha.

Lo que no es tolerable es que los mismos ejecutores de la Ley que exigen el desalojo y el derribo de núcleos como Cho Vito permitan que a escasos metros de distancia, y con más graves y abusivas ocupaciones de la costa y el lecho marítimo, otros ciudadanos no se vean concernidos y obligados por Ley o a su forzoso cumplimiento si se resisten a ello. Los ejecutores de esa Ley se desacreditan a sí mismos y, de paso, a la propia Ley cuando actúan con comportamientos de manifiesta injusticia. Mientras eso suceda, Cho Vito tendrá justificaciones para resistirse a desaparecer y la fuerza pública, motivos para negarse a obedecer ciertas órdenes.
Antonio Alonso.

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